martes, 21 de octubre de 2014

SOBRE LA MESA.

Y subías y bajas de uno en uno dabas los pasos que hacían caer la lluvia sobre tus ideas.  Aquellas fuerzas que yacían sobre la mesa en una plática cualquiera que decían mas que comida. Y volvias de aquí a allá y de allá a acá. Era eterno. Sencillo. Obscuro. Todo. El vaivén de cada cosa en un haz de fuerzas mas allá mas acá. Que ocultan entre loa platos las treguas de la guerra sobre tu cama. Iba. En uno en uno. Bajaba. Subía. Escribía. Transcribía. Eran los sueños que se ocultaban en la nada del mantel y decían miles de cosas que se tragaban en un abrir de boca. Baja. Subía. Como una simple comida. Baja. Subía. Como una simple sinfonía. Bajaba. Subía. Como los ojos que miraban. Subía. Como el agua al caer. Bajaba. Como el cielo que se mira en una mesa de cristal. Platos. Cucharas
Para lastimar. Versos y palabras para poder creer. Simples regalos de manos de tu madre. Simple regalo de una platica en un santiamén de ideas flotantes en la mesa.