sábado, 11 de enero de 2014

ACCIDENTE (VIII)

Habías recogido los fragmentos de ideas y de memoria, mas sin embargo los pedazos que quedaban en el concreto hacían llorar gotas de color rojizo.

En un momento todo paso, mas ese recuerdo tuyo aun no esta y se agobia a lo lejos de la realidad ya oculta. Sin mas, tomas tu cuerpo, intentas saber que paso, mas estas aquí, sobre el césped, entre la gente que murmura cosas, que inspeccionan tu auto. Mas un puedes, el cuerpo ahora ya no te pertenece y...

-¿Que paso?-. De momento observas; era tu madre con la cara llorosa y con un nudo enorme al hablar, intentaba pasar a verte mas se lo impedían, sin embargo, con garras hizo a un lado al personal, corrió a donde yacía tu cuerpo y te abrazo (ese abrazo que jamás volviste a sentir).

Preguntabas tantas cosas a las demás personas pero poco sabían de ti. Mas nadie te veía en movimiento, mas nadie te escuchaba, simplemente estabas en otro mundo.

-Cierra los ojos por favor-. Decía.

... El sonido intenso del claxon hizo volver en ti ...

-Disculpa compañero, esto me pertenece a mi, ahora te lo puedo compartir-. Decía.

... Las señales se hacían menos visibles y los coches habían desaparecido, la neblina había cubierto esa parte de la carretera y tú simplemente seguías a toda velocidad. A lo lejos observaste una luz inmensa, corría a toda velocidad hacia a ti, mas seguías tu trayecto sin importar nada.

Intentabas marcar a casa, ocupado, tu mente vago por un rato en el pensar de que paso.

El claxon despertó tu mente "ida"; cuando volviste en si ya estaba cerca de ti... El impacto sucedió, tu cara estrello el cristal principal, tu mano movió el manubrio, el coche salió, se estrello y cayo sobre el borde de la carretera.
El freno "rapo" el auto, el golpe impacto tu cuerpo, la bolsa de aire intento hizo, mas habías caído.
Tu respiración agitada, el sonido de la alarma, el aire quemaba y el tiempo se detuvo...
Observaste por la parte de arriba. Esta él, aquel compañero que camina contigo. Esta entre el coche que arde del otro lado del camino.

Uno, dos, tres, te arrastraste como pudiste y  allí estaba el celular, lo tomaste, marcaste y nada.

-¿Que paso mamá?-. Era tu hermana, había llegada como pudo, preocupada, llorando y maldiciendo a todo tu alrededor.
Corriste a ella y simplemente la abrazaste, te abrazo.
Te dio la mano y se voltio. Callo su labio con su dedo y el silencio lo dijo todo.

Pasaron las minutos y las horas y, a quien querías ver por ultima vez no llegaba, el tiempo pedía tu ser y el camino se hacia entre las personas. Él ya se había marchado, mas su gente lloraba, y tú seguías aquí. Fue duro, no podías, mas sin embargo ya te ibas, no llegaba y no lo veías, no sabias de él y te fuiste sin voltear.

Ahí estaban ellas, abrazando el cuerpo con sangre que veías. Cada lagrima dolía y cada palabra ardía en el viento...

-Así es, este soy yo y ahora estoy contigo para que te puedas marchar en paz-. Hablo.
-Entonces ¿fue tu culpa que yo muriera?-.
-Si, la verdad no era mi intención, solo que fue un accidente y veme ahora estamos igual, buscando cosas que dejamos-.
-¿Pero que buscas tú?-. Le dijiste.
-Busco la verdad-. Respondió y se retiro.

Agitabas cada pensamiento en tu mente para que regresaran contigo y saber ahora por que estabas con él, mas no con tu padre, a quien llevaste cuando bajaste a la Tierra.
Te quedaste pensando por un rato y comprendiste que en estos momentos estas en la Tierra vagando entre recuerdos, mas entendiste que a alguien te llevarías contigo cuando partieras.

Corriste, el callejón estaba abandonado, las formas y figuras habían cambiado, las casas, el estilo de la calle, las luces y el sabor del viento, mas cada paso te acercaba mas a la morada de tu esposa.